Muchas ventanas por fachada
En Carolinas predominan los edificios de varias alturas levantados en la segunda mitad del siglo XX, con fachadas llenas de ventanas y balcones. Eso significa muchas persianas por finca, y muchas del mismo modelo, colocadas a la vez: cuando una empieza a fallar, las vecinas no suelen tardar en seguirla. Una cinta que se rompe en un tercero anuncia a menudo lo que pasará en el cuarto.
Por eso, cuando vamos a una finca del barrio, merece la pena mirar el conjunto. Si varias persianas de su casa tienen la misma edad, podemos revisarlas en la misma visita y cambiar a tiempo las cintas y los recogedores que están al límite. Y si una comunidad quiere unificar lamas o colores en la fachada, le explicamos las opciones.
Carolinas Altas, Carolinas Bajas y sus cuestas
La parte alta del barrio, como su nombre indica, queda más elevada y tiene calles en pendiente, donde encontrar sitio para aparcar exige paciencia. Lo tenemos en cuenta: preparamos cada salida con las piezas probables para no tener que bajar y volver a subir. Si su finca no tiene ascensor, subimos a pie con el material y con cuidado de no rozar paredes ni barandillas.
En Carolinas Bajas, como en la parte alta, hay muchos bajos con persiana enrollable y pisos que dan a patios interiores. En esos patios son frecuentes las persianas que se frenan a mitad de recorrido, porque la humedad y el poco sol ensucian las guías y endurecen el paso de las lamas.
Qué reparamos en el barrio
Las averías que más se repiten en un barrio de fincas como este son de desgaste diario: cintas deshilachadas, recogedores que ya no tensan, persianas que bajan torcidas porque una guía se ha despegado de la pared y lamas partidas en las ventanas que dan a la calle. También motorizamos persianas de salón y de terraza, sobre todo cuando son grandes y pesan.
Y cuando la avería no puede esperar, atendemos de noche y en festivo: una persiana que no baja en un dormitorio que da a una calle con tráfico, o la de un comercio que tiene que cerrar, son motivos de sobra para llamarnos a deshoras.